35 años de Castlevania II Belmont's Revenge: un absoluto clasicazo y todo un imprescindible de Konami para Game Boy

35 años de Castlevania II Belmont's Revenge: un absoluto clasicazo y todo un imprescindible de Konami para Game Boy

El 12 de julio de 1991 llegó a las tiendas japonesas (a Europa no llegaría hasta 1992) el que acabaría por convertirse en uno de los mejores juegos de todo el catálogo de Game Boy: Castlevania II: Belmonts Revenge, una auténtica maravilla de 8 bits que ahora celebra su 35º aniversario y que hoy queremos homenajear con un pequeño artículo en el que vamos a recordar los motivos por los que nos lo hizo pasar tan increíblemente bien hace ya tanto tiempo.

El primer Castlevania que supo trasladar la épica de la saga a un sistema portátil

Antes de hablar del juego como tal, conviene recordar que este no fue el primer título de la saga en llegar a una consola portátil, ya que ese honor pertenece a Castlevania: The Adventure otra entrega para Game Boy que llegó a las tiendas en 1989. Lamentablemente, aquel primer intento no terminó de convencer por distintos motivos: extremadamente lento, sin subarmas, con unos controles muy rígidos y un diseño de niveles poco interesante. Si le pudimos perdonar sus defectos fue por el hecho de ser uno de los primeros títulos del catálogo de la portátil de Nintendo, pero es un juego que ahora mismo solo os recomendaríamos jugar como curiosidad histórica y poco más.

Sin embargo, con la llegada de su secuela, Castlevania II: Belmonts Revenge, Konami dio un salto de calidad gigantesco que nos dejó con la boca completamente abierta. Cualquier queja que pudiésemos tener de su predecesor quedó aquí eliminada, potenciando todo de tal forma que podemos afirmar contundentemente que este fue el primer gran Castlevania portátil.

Al igual que en el título anterior, esta continuación, ambientada 15 años después, nos vuelve a poner en la piel de Christopher Belmont, cuyo hijo, Soleil Belmont, ha sido convertido en un demonio por Drácula. Para salvarlo, debíamos adentrarnos en cuatro castillos distintos para revelar la localización de la guarida del malvado conde, dando pie así a una nueva aventura de acción y plataformas 2D que no dejaba ni un solo segundo de respiro.

Algo que llama mucho la atención de esta secuela es que Konami rompió con el desarrollo lineal de la mayoría de títulos clásicos de la saga para permitirnos jugar sus primeros cuatro niveles en el orden que quisiéramos, una estructura que recuerda bastante a lo que los juegos de Mega Man nos tienen acostumbrados y que le sentaba realmente bien, ya que si una fase se nos hacía muy cuesta arriba podíamos dejarla para luego y probar suerte con otra para ir puliendo nuestras habilidades.

Las mejoras respecto a su predecesor eran aparentes desde el mismo instante en el que metíamos el cartucho en la consola. Christopher seguía sin ser el personaje más rápido del mundo, pero ganó muchísimo en velocidad, lo que se traducía en un juego con una jugabilidad bastante más ágil y satisfactoria que por sí sola hacía mucho bien al ritmo de la aventura.

Por supuesto, los gráficos estaban más detallados, el rendimiento era mejor, los controles ganaron en precisión y en velocidad de respuesta y se añadieron cosas tan importantes como la posibilidad de usar subarmas, una seña de identidad de la serie que se perdió en el primer título de Game Boy.

Todo esto, por sí solo, ya suponía una mejora enorme, pero lo que hizo que realmente esta secuela destacara tantísimo dentro del propio catálogo de la portátil fue su diseño de niveles. Lo que Konami hizo aquí fue ofrecernos una serie de fases que no dejaban de desafiarnos ni un solo momento, bombardeándonos constantemente con nuevas ideas, nuevos tipos de enemigos, trampas mortales y situaciones inesperadas.

Era un viaje variadísimo en el que cada pequeño avance que dábamos suponía hacer frente a un nuevo reto. No había ni una sola sección que no estuviese estudiada al milímetro y que no tuviese una intencionalidad clara, dando como resultado un juego de acción intenso como él solo y muy desafiante, pero también muy justo y nada frustrante. Morir aquí era culpa única y exclusivamente del jugador, era muy permisivo con las continuaciones y los puntos de control y el sistema de contraseñas nos permitía continuar nuestros progresos si no queríamos volver a pasar por zonas ya superadas.

Ojo, no era una producción precisamente larga y podíamos completarla en una hora si nos lo conocíamos, aunque como muchos otros tantos títulos de la época, llegar al final la primera vez era algo que nos llevaría mucho más tiempo y, sobre todo, un buen puñado de vidas perdidas hasta acabar dominando cada pantalla.

De este modo, teníamos un juego estimulante y divertido que sacaba partido a las posibilidades del sistema, que nos ofrecía por primera vez un Castlevania portátil realmente digno de la experiencia de una entrega de sobremesa y que hacía gala de un soberbio y variado diseño de niveles. ¿Se le podía pedir más? Sí, ya que Belmonts Revenge también explotó el chip de sonido de Game Boy hasta sus últimas consecuencias para regalarnos una de las mejores bandas sonoras del sistema. Una auténtica barbaridad de composiciones que siguen emocionándonos al escucharlas hoy en día y que resulta difícil creer que fueran posibles en esta mítica portátil, realzando la experiencia general hasta cotas insospechadas.

Como veis, Castlevania II: Belmonts Revenge es uno de los grandes imprescindibles de Game Boy que todo amante de esta consola de Nintendo, de la saga de Konami o de las aventuras de acción 2D en general debería probar alguna vez en su vida, aunque sea por mera curiosidad.

Evidentemente, jugarlo en hardware original a día de hoy os supondría un desembolso económico bastante considerable en el mercado retro (y si lo queréis completo con su manual y su caja en buen estado, directamente podéis ir pensando en hipotecaros o pedir un préstamo), aunque por suerte hay una opción muy asequible y al alcance de todo el mundo en plataformas actuales: la Castlevania Anniversary Collection, un fantástico recopilatorio de juegos clásicos de la saga que podéis encontrar en PC, Nintendo Switch, Xbox One y PS4 a un precio recomendado de 19,99 euros, aunque si esperáis a una oferta podéis verlo fácilmente por apenas 5 euros. Además de incluir este título y otros juegazos en unas versiones perfectamente emuladas y con diferentes opciones de accesibilidad, también cuenta con Castlevania: The Adventure, lo que os servirá para comprobar el enorme salto de calidad que hubo de un juego a otro.

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