
Destiny 2 ha entrado oficialmente en una nueva etapa, ya que Bungie ha publicado el que previsiblemente será el último parche habitual del juego y ha acompañado este momento con un pequeño regalo de despedida para toda la comunidad: un emblema gratuito que puede conseguirse mediante un código universal.
El objeto se llama Gloriabundus y presenta el logotipo de Destiny sobre la silueta de una ciudad fortificada, aparentemente inspirada en la Última Ciudad. Para conseguirlo hay que acceder a la página de canje de códigos de Bungie e introducir F6K-D44-JH4. Una vez reclamado, aparecerá en la colección de objetos decorativos del juego.
Bungie publica el último parche habitual de Destiny 2
El regalo ha llegado junto a la actualización 9.7.0.3, un parche relativamente pequeño centrado casi por completo en corregir errores. Entre sus cambios se encuentra un aumento de la reputación obtenida al completar actividades de Operaciones de Vanguardia y del Crisol.
Available to all players, redeemed on Bungienet.
F6K-D44-JH4https://t.co/yXhvWpj27e https://t.co/yJcBEhZXl9 pic.twitter.com/VLISgX0E9o— Destiny 2 Team (@Destiny2Team) July 7, 2026
La actualización también reactiva la conexión remota durante el combate contra la Mente Consagrada en Panteón. Bungie ha revertido así un cambio introducido en el parche anterior porque, según reconoce el estudio, había aumentado considerablemente la dificultad del enfrentamiento.
Además, se han solucionado problemas relacionados con mapas del Crisol, recompensas de las Pruebas de Osiris, ascensores capaces de matar a los jugadores y varios elementos de armaduras, armas y habilidades. El listado completo es breve en comparación con las grandes actualizaciones que Destiny 2 recibió durante sus años de soporte.
Dylan "dmg04" Gafner, uno de los responsables históricos de la comunidad de Bungie, ha explicado que los jugadores no deberían esperar más parches después de esta actualización. Los servidores seguirán recibiendo las tareas de mantenimiento necesarias, pero el estudio solo contempla intervenir ante problemas de máxima prioridad, como errores que provoquen cierres del juego. Alguna corrección menor también podría publicarse si surge la oportunidad, pero no habrá un calendario habitual de actualizaciones.
Esto no implica el cierre de Destiny 2 y el juego continuará disponible y sus servidores permanecerán activos, pero su contenido quedará esencialmente congelado tras la gran actualización final publicada en junio. Bungie mantendrá la infraestructura y podría actuar ante fallos graves, aunque el desarrollo continuo ha llegado a su fin.